Durante años, la accesibilidad web se ha visto en el sector privado como un extra: algo deseable, pero que quedaba para “la siguiente fase”. Eso ha cambiado.
La Ley Europea de Accesibilidad (Directiva (UE) 2019/882), incorporada en España mediante la Ley 11/2023, es aplicable desde el 28 de junio de 2025 y extiende las obligaciones de accesibilidad a una serie de productos y servicios del sector privado, entre ellos el comercio electrónico.
A quién afecta
La norma se aplica, entre otros, a:
- Comercio electrónico: tiendas online y cualquier web o app donde un consumidor pueda contratar o comprar.
- Servicios bancarios para consumidores.
- Transporte de pasajeros: webs, apps y venta de billetes.
- Comunicaciones electrónicas y acceso a servicios audiovisuales.
- Libros electrónicos y su software de lectura.
Hay matices importantes:
- Las microempresas que prestan servicios (menos de 10 trabajadores y un volumen de negocio o balance anual que no supere los 2 millones de euros) quedan exentas de estas obligaciones.
- Existen periodos transitorios para determinados servicios y contenidos que ya existían antes de la fecha de aplicación.
- Las webs del sector público ya estaban obligadas desde antes por su propia normativa (Real Decreto 1112/2018).
Si tienes dudas sobre si tu caso entra en el ámbito de la ley, lo prudente es consultarlo con tu asesoría jurídica. Este artículo es una orientación técnica, no asesoramiento legal.
Qué significa “ser accesible”
La referencia técnica son las WCAG (Pautas de Accesibilidad para el Contenido Web), en su nivel AA, recogidas en la norma europea EN 301 549. Se organizan en cuatro principios. El contenido debe ser:
- Perceptible: la información puede percibirse por más de un sentido. Textos alternativos en imágenes, subtítulos en vídeos, contraste suficiente.
- Operable: todo se puede usar sin ratón, con tiempo suficiente y sin elementos que provoquen problemas.
- Comprensible: lenguaje claro, comportamiento predecible y ayuda para corregir errores en formularios.
- Robusto: el código es compatible con lectores de pantalla y otras tecnologías de apoyo.
Los errores más frecuentes (y más fáciles de arreglar)
Los análisis que se publican cada año sobre las webs más visitadas repiten los mismos fallos. Son un buen punto de partida:
- Contraste insuficiente entre el texto y el fondo. El gris claro sobre blanco es elegante e ilegible.
- Imágenes sin texto alternativo, o con textos inútiles como “imagen1.jpg”.
- Campos de formulario sin etiqueta. Un lector de pantalla anuncia “campo de texto” y el usuario no sabe qué se le pide.
- Enlaces y botones sin texto, como iconos sin nombre accesible, o con textos genéricos del tipo “haz clic aquí”.
- Imposibilidad de navegar con teclado, o un foco que no se ve.
- Encabezados desordenados, que impiden entender la estructura de la página.
- Idioma de la página sin declarar.
Para una tienda online, hay que prestar especial atención al proceso de compra: filtros, carrito, formulario de pago y mensajes de error. Es donde se concentra el negocio y donde más barreras suelen aparecer.
Cómo abordarlo
- Auditoría inicial. Las herramientas automáticas detectan una parte de los problemas, en torno a un tercio según las estimaciones habituales. El resto requiere revisión manual: navegar con teclado y probar con un lector de pantalla.
- Priorizar por impacto. Primero las plantillas y componentes que se repiten en toda la web, y los flujos críticos como el registro y la compra.
- Corregir en el origen. Arreglar el componente de botón o de formulario una vez es mejor que parchear cada página.
- Publicar una declaración de accesibilidad con el estado de cumplimiento y un canal de contacto para comunicar problemas.
- Mantenerlo. Cada contenido nuevo puede introducir barreras; la accesibilidad debe formar parte del proceso de publicación.
Y una advertencia: los widgets o “capas” de accesibilidad que prometen cumplimiento automático con una línea de código no resuelven los problemas de fondo y no sustituyen al trabajo sobre el código real.
No es solo una cuestión legal
Una parte significativa de la población vive con algún tipo de discapacidad, a la que se suman las limitaciones temporales (un brazo escayolado) o de contexto (una pantalla al sol). Una web accesible es, sencillamente, una web que más gente puede usar.
Además, buena parte del trabajo coincide con el del SEO técnico: estructura clara, HTML semántico, textos alternativos y buen rendimiento benefician tanto a las personas como a los buscadores.
En Alenia Systems tenemos en cuenta la accesibilidad en nuestros proyectos de desarrollo web y tiendas online. Si tienes dudas sobre tu web actual, cuéntanoslas en una revisión gratuita.


