Pides presupuesto para una web a tres empresas y te llegan tres cifras que no se parecen en nada. Es lo más normal del mundo, y no siempre significa que alguien te quiera engañar. Significa que “una web” puede ser muchas cosas distintas, y que cada uno ha entendido una.
Saber de qué depende el precio te ayuda a comparar presupuestos de verdad y a pedir lo que necesitas, ni más ni menos.
Lo que más mueve el precio
El diseño
No cuesta lo mismo adaptar una plantilla que diseñar la web desde cero a partir de tu marca. Una plantilla es más rápida y barata; un diseño propio se distingue más y se ajusta mejor a lo que quieres contar. Ninguna opción es mala; depende de lo que necesite tu negocio.
Los contenidos
Textos, fotos, vídeos, traducciones. Si los aportas tú, el trabajo es menor. Si hay que escribirlos, hacer fotos o traducir la web a varios idiomas, el presupuesto lo nota. Es una de las partidas que más se olvidan al pedir presupuesto.
Las funcionalidades
Una web corporativa con unas cuantas páginas y un formulario de contacto no tiene nada que ver con una tienda online, un área privada para clientes, un sistema de reservas o un buscador con filtros. Cada funcionalidad es trabajo de desarrollo, de pruebas y de mantenimiento futuro.
Las integraciones
Conectar la web con tu ERP, tu CRM, tu programa de facturación o una pasarela de pago suele ser lo que más complica un proyecto. Lo contamos en detalle en integrar el ecommerce con el ERP.
Los requisitos técnicos
Velocidad de carga, accesibilidad, SEO técnico, cumplimiento legal (cookies, privacidad, aviso legal) y seguridad. Una web barata a menudo es barata porque se salta parte de esto.
El alojamiento
Dónde vive la web y quién se encarga de que funcione. No es lo mismo un alojamiento compartido básico que una infraestructura en la nube preparada para picos de tráfico, con copias de seguridad y monitorización.
El mantenimiento
Una web no se termina el día que se publica. Necesita actualizaciones, copias, revisiones de seguridad y pequeños cambios. Si el presupuesto no lo incluye, lo pagarás después de otra forma. Lo explicamos en por qué el mantenimiento web es necesario.
Cómo comparar presupuestos
- Pide el mismo alcance a todos. Una lista de páginas, funcionalidades e integraciones. Si cada uno presupuesta algo distinto, la comparación no sirve.
- Comprueba qué incluye y qué no. Contenidos, idiomas, alojamiento, dominio, licencias, mantenimiento y número de revisiones del diseño.
- Pregunta de quién es la web. El código, el dominio y los accesos deberían ser tuyos, para poder cambiar de proveedor si algún día lo necesitas.
- Desconfía del precio por hora sin límite. Un presupuesto cerrado con un alcance claro te protege de sorpresas.
- Mira el coste a tres años, no solo el inicial. Una web barata con un mantenimiento caro, o que hay que rehacer al año, sale más cara.
En Alenia Systems hacemos desarrollo web con presupuesto cerrado y pago por hitos: antes de empezar sabes exactamente qué incluye y cuánto cuesta, y la web, el código y los accesos son tuyos. Si quieres que revisemos tu proyecto, pide una revisión gratuita.

