Hay una prueba sencilla para saber si tu infraestructura está bien monitorizada: ¿quién se entera primero cuando algo falla, tu equipo o tus clientes?
Si la respuesta habitual es “nos llamó un cliente diciendo que la web no carga”, no es un problema de mala suerte. Es que nadie está mirando.
Monitorizar no es tener gráficas
Todos los proveedores cloud ofrecen paneles con decenas de métricas. Tenerlas disponibles no significa estar monitorizando. Una monitorización útil responde a tres preguntas:
- ¿Funciona el servicio para el usuario? No basta con que el servidor esté encendido.
- ¿Va a dejar de funcionar pronto? Un disco que se llena o una base de datos que crece sin control avisan con días de antelación.
- ¿Quién se entera y qué hace? Una alerta que nadie recibe, o que llega a un buzón que nadie lee, no sirve de nada.
Qué vigilar, por orden de importancia
1. Disponibilidad desde fuera
La métrica que más importa es la que ve tu cliente: ¿carga la web?, ¿responde la API?, ¿funciona el formulario de compra? Una comprobación externa cada pocos minutos, desde fuera de tu infraestructura, detecta caídas que las métricas internas no ven: un certificado caducado, un DNS mal configurado o un firewall que bloquea el tráfico.
2. Las señales básicas de cada servicio
Para cada aplicación conviene seguir cuatro indicadores clásicos:
- Latencia: cuánto tarda en responder.
- Tráfico: cuántas peticiones recibe.
- Errores: qué porcentaje de peticiones falla.
- Saturación: cuánto le queda antes de quedarse sin recursos.
Con estas cuatro señales se detecta la gran mayoría de problemas antes de que se conviertan en una caída.
3. Recursos que se agotan
- Espacio en disco y en bases de datos. Es una de las causas de caída más habituales y más evitables.
- Memoria y CPU sostenidas, no picos puntuales.
- Certificados SSL y dominios próximos a caducar.
- Cuotas y límites del proveedor cloud.
4. Copias de seguridad
Que la copia se haya ejecutado, que haya terminado bien y que tenga un tamaño razonable. Una copia que lleva semanas fallando en silencio es de los peores descubrimientos posibles. Lo explicamos en copias de seguridad y la regla 3-2-1.
5. Seguridad y costes
Inicios de sesión de administración inusuales, cambios en los permisos y, algo que se olvida a menudo, el gasto. Una alerta de presupuesto evita que un error de configuración se convierta en una factura desagradable a final de mes. Lo contamos en FinOps: cómo reducir la factura cloud.
Alertas que se atienden (y alertas que se ignoran)
El error más común no es tener pocas alertas, sino tener demasiadas. Cuando el móvil vibra veinte veces al día por avisos sin importancia, el equipo deja de mirarlos, y el día que llega el aviso importante, también se ignora.
Algunas reglas que funcionan:
- Cada alerta debe requerir una acción. Si no hay nada que hacer cuando salta, no debería ser una alerta, sino un dato en un panel.
- Distingue niveles. Lo urgente (el servicio está caído) se notifica al momento. Lo importante pero no urgente (el disco estará lleno en diez días) puede esperar al día siguiente.
- Umbrales con margen. Avisar al 95 % de disco no deja tiempo de reacción; al 80 %, sí.
- Documenta qué hacer. Cada alerta debería enlazar a unas instrucciones mínimas: qué significa y cuáles son los primeros pasos.
- Revisa las alertas cada cierto tiempo. Las que nunca saltan o siempre saltan sin motivo deben ajustarse o eliminarse.
Herramientas
Los proveedores ofrecen sus propias herramientas (CloudWatch en AWS, Cloud Monitoring en Google Cloud), suficientes para muchos casos. Cuando hay varios entornos o varios proveedores, soluciones como Grafana con Prometheus permiten reunir todo en un único panel y unas mismas reglas de alerta.
La herramienta importa menos que el criterio: qué se vigila, con qué umbrales y quién responde.
Monitorizar es parte del mantenimiento
La monitorización no es un proyecto que se monta y se olvida. Las aplicaciones cambian, el tráfico crece y los umbrales que tenían sentido hace un año dejan de tenerlo.
En Alenia Systems la monitorización y la respuesta a alertas forman parte de nuestro servicio de cloud gestionado: vigilamos tu infraestructura en AWS, Google Cloud u OVHcloud y actuamos cuando algo se sale de lo normal. Si quieres saber qué se está vigilando hoy en tu entorno, y qué no, pide una revisión gratuita.


