Muchas pymes tienen su web, su tienda o su ERP en AWS, Google Cloud u OVHcloud, pero nadie que se encargue de esa infraestructura de forma continua. Lo montó alguien en su día, funciona, y nadie la ha vuelto a mirar. Hasta que algo falla.
Un servicio cloud gestionado existe para eso: alguien se encarga cada mes de que tu infraestructura funcione, esté protegida y no cueste más de lo necesario. Pero “gestionado” puede significar cosas muy distintas según quién lo venda.
Lo que debería incluir
Mantenimiento y parches
Aplicar actualizaciones de seguridad del sistema operativo y del software de forma planificada, y reforzar la configuración de los servidores (hardening) para cerrar lo que no debería estar abierto.
Monitorización con alertas
Vigilar CPU, memoria, disco, red y registros, con alertas automáticas cuando algo se sale de lo normal. Lo importante no es tener gráficas bonitas, sino que las alertas lleguen a alguien que actúe. Lo explicamos en qué vigilar en tu infraestructura cloud.
Copias de seguridad que se prueban
Hacer copias no basta: hay que comprobar que se pueden restaurar. Un buen servicio programa pruebas de restauración periódicas y guarda copias fuera de la cuenta o región principal. Más detalle en la regla 3-2-1.
Accesos y permisos
Usuarios con los permisos justos, autenticación multifactor obligatoria y retirada de accesos de antiguos empleados o proveedores. Es una de las partes más descuidadas y de las más críticas.
Redes y bases de datos
Firewalls, balanceadores, certificados y bases de datos gestionadas, configurados y vigilados.
Soporte ante incidencias
Si algo falla en la infraestructura, alguien lo investiga y lo resuelve. Aquí conviene preguntar con quién hablas y en qué horario.
Lo que suele quedar fuera
Es igual de importante saber qué no incluye, para evitar malentendidos:
- Soporte a usuarios y ofimática (correo en el ordenador, impresoras, Office).
- Portátiles, ordenadores y periféricos.
- Servidores físicos en la oficina.
- Desarrollo de funcionalidades nuevas en tu web o aplicación, que normalmente se presupuesta aparte.
Preguntas que hacer antes de contratar
- ¿Con quién hablo cuando hay un problema? ¿Con la persona que conoce mi entorno o con una centralita?
- ¿En qué horario hay personas atendiendo? La monitorización puede ser 24 horas, pero la atención humana no siempre lo es. Que te lo digan claro.
- ¿Quién contrata la infraestructura y a nombre de quién está?
- ¿Qué pasa si me voy? ¿Me entregáis el código, los datos y la documentación de la infraestructura?
- ¿Cómo se cobra? Cuota fija, por horas o por consumo, y qué está incluido en cada caso.
- ¿Hay permanencia? Y en qué condiciones.
¿Servicio gestionado o administrador de sistemas propio?
Un administrador de sistemas en plantilla tiene sentido cuando hay mucho trabajo diario de sistemas y alguien que lo coordine. Para muchas pymes, la nube no da para un puesto a tiempo completo, pero sí necesita a alguien que la cuide con regularidad. Ahí es donde un servicio gestionado con cuota fija suele encajar mejor. También lo comentamos en cuándo tiene sentido un CTO virtual.
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